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Psicologia Social de las Organizaciones y Planificación Educativa

jueves, 10 de diciembre de 2009

MATRIZ DE PLANIFICACIÓN DIARIA


Publicado por Sara Alexandrina De Freitas De Freitas en 20:15 No hay comentarios:

lunes, 7 de diciembre de 2009




Publicado por Sara Alexandrina De Freitas De Freitas en 17:04 No hay comentarios:
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EL BURNOUT EDUCATIVO. UNA REALIDAD

Recientemente circuló por la web, un video capturado en un aula de clases donde una maestra venezolana agrede verbal y físicamente a un alumno de segunda etapa de educación básica; es decir a un niño, a su alumno, al que debe formar y cuidar; es más, al que debe amar según el ideario no escrito de las educadoras. El pecado de esta, “segunda madre” es terrible y la sociedad así lo juzga. A esa maestra hay que quemarla en la hoguera, en nombre de la ética docente (dice la gente). No pretendemos relativizar la situación pero, los que tiran la primera, segunda y tercera piedra ¿han investigado la vida de un educador?, ¿han revisado, siquiera el complejo mapa de roles que un maestro debe cumplir? Luego de leer sobre el estrés laboral y ver el video sobre el burnout educativo, realizamos las siguientes observaciones que pretenden vislumbrar la difícil situación de estrés a las que se ven sometidos los maestros venezolanos.
Las tensiones diarias a las que está sometido un docente de cualquier nivel en una institución educativa venezolano pueden clasificarse en aquellas que están dentro del aula de clases y fuera de esta. Fuera de ellas se encuentran la situación económica, familiar y social que inciden en su vida. Los maestros son madres y/o padres de familia, hermanos primos a los que necesariamente se les asigna una carga económica y moral a la que responder; numerosos docentes deben ser dos y hasta tres turnos para responder al estatus económico que como profesionales les exigen sus pares, sus familiares, entre otros.
Dentro del aula de clases señalaremos dos elementos didácticos: el cumplir con los requerimientos que los padres y los superiores esperan de su trabajo: la planificación, las calificaciones al día, el que los hijos deben saber leer y escribir, entre otros y por otro lado la autoexigencia que cada persona tiene con su quehacer diario; los fracasos diarios que tiene un educador cuando un alumno se va de la escuela o queda reprobado, o sencillamente por no poder controlar la disciplina.
Vemos entonces que, cualquiera que esté sometido a estas presiones, puede tener la patología denominada síndrome de burnout, o de desgaste profesional; que no es otra cosa que el desgaste progresivo de las fuerzas, de la autoestima laboral, la pérdida del disfrute del trabajo y de otras actividades placenteras hasta llegar a una situación de quiebre, en la que se ven afectados los otros cercanos, en el caso de los educadores los alumnos o la familia y/o la pérdida del trabajo o la llegada de enfermedades asociadas al estrés. (Recientemente he visto tres educadores aquejadas de una angustiosa enfermedad que daña los músculos y las articulaciones, cuya causa probable según los especialistas, es el estrés en la escuela)
Al parecer no hay solución posible para el estrés laboral; algunos investigadores plantean la urgencia de un estrés necesario para rendir en el trabajo. Pero, como hacer para que este no se convierta en una enfermedad.
Finalmente La solución es de cada persona que debe asegurarse un momento para reír, para disfrutar, para respirar para hacer esa actividad que te releja; para quererse a uno mismo. Sin embargo el gerente educativo debe prever tres elementos claves:
El primero es la supervisión constructiva o acompañamiento, este implica una ayuda real al docente, en donde se reconoce y premia su trabajo. En segundo lugar programar actividades de aprendizaje, disfrute y relajamiento dentro de la escuela, esto se logra organizando convivencias, talleres de crecimiento personal, o sencillamente viendo una película. En tercer lugar en las escuelas debe existir una salida de escape para las situaciones en que el docente pueda tener su punto de quiebre.